La culpa no es mía, ni tuya.

Hay motivos para la esperanza, siempre hay motivos para la esperanza. Siempre hay motivos para luchar por un mundo mejor, por una sociedad mejor. No debemos quedarnos impasibles ante el dolor, mucho menos aún ante el dolor ajeno. Hay motivos más que de sobra para combatir a esta sociedad (que no a sus miembros).

 

Nos han vendido desde las “altas esferas” que no se puede hacer nada, que son otros los que deciden, que el mundo es así, y que hay que conformarse con lo que nos rodea. Y muchos de nosotros les hemos comprado esa idea. Ya está bien. Hay que señalar con el dedo a los corruptos, a los bancos y su parque inmobiliario vacío, a las grandes fortunas que no pagan impuestos, a la Iglesia Católica que no paga nada en este país; hay que empezar a señalar a toda esa peste para esta sociedad y dejar ya de señalar al vecino de al lado, al amigo o al compañero que intenta sobrevivir a esta realidad que nos dan desde arriba para que así ellos, los de arriba, sigan viéndolo todo mejor desde las alturas.

 

Y los que quieren que los de abajo sigamos peleándonos son los que sobran en esta sociedad. Si ellos no se bajan, hay que tirarlos. Son ellos los que sobran, no las familias que pasan necesidades, no los estudiantes que no pueden pagarse sus estudios, no las mujeres, ni los inmigrantes. Son ellos, lo de arriba, los que hacen una sociedad peor, y somos nosotros, los de abajo, quienes sacamos este mundo adelante, como sabemos, como podemos.

 

Así que si ellos no bajan, los tiramos. Ya es hora de reivindicar una nueva forma de hacer política, una nueva forma de gestionar lo público, donde corrupción y política sean términos radicalmente incompatibles, donde la excelencia en la gestión y defensa de lo público sea la norma, no la excepción, donde dejen de lucrarse a posteriori los que han gestionado la cosa pública a priori. Ya basta de Bárcenas, Gürtel, y profesionales de la política. La política no es una profesión, y muchos de nuestros políticos así la han entendido, por eso, algunos de ellos son parte también del problema. ¿Qué me va a contar a mí un diputado o una diputada qué es el mercado laboral si no ha trabajado en él nunca o casi nunca?

 

Ya vale de que los mercados mercadeen con nuestras vidas, de que algunos políticos prostituyan la política. Estoy cansado de que los señores de negro den créditos a un banco para que el banco humille a una familia con su casa, cansado de que algunos políticos terminen en empresas privadas que privatizaron ellos, cansado de tanta falta de respeto hacia España y los españoles. Hay que regenerar esto, para no morir. Para no morir de éxito.

 

La culpa de esta crisis no la tengo yo, ni los trabajadores honrados, ni los estudiantes, ni los preferentistas, no; la culpa es de los mercados, y de alguna política en continua connivencia con ellos. Los mercados son un medio para una sociedad mejor, y se han acabado convirtiendo en un fin. Me cansé de tanta tontería. Aboguemos por un mundo mejor, sin tanta excusa y reaccionemos ya!

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@MarianoBeltran

 

 

Acerca de marianobeltran

Psicólogo Clínico, apasionado senderista. Militante PSOE, federalista, feminista. Felizmente enamorado. Doctorando en Psicología.
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