No digiero ni un suicidio más

No tolero más una sociedad en la que se suicida gente por no poder pagar su hipoteca, la última en La Ñora, pedanía de Murcia. No quiero una sociedad así de permisiva, que permite abrir un telediario con lo que dice Bruselas y deja para los flecos finales, si es que la deja, la noticia de un muerte quasipolítica. ¿Qué estamos haciendo, todos, como sociedad?

 

Según la Constitución la vivienda es un derecho; si no se puede garantizar lo que pone en la Carta Magna, o no me sirve la Constitución o el Gobierno de España es un gobierno que no cumple la Constitución y por tanto, queda para mí invalidado. No quiero una sociedad en la que se ve pasar la muerte y el sufrimiento de perfil, en la que se mira para otro lado porque es muy doloroso aceptar nuestra propia pasividad.

 

Harto de los manifestómetros, de contar gente, de quién va o quién no va a manifestarse por lo que considere oportuno; harto de la gente que se queja pero no mueve ni un músculo, harto de los burgueses de izquierdas. ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué carajo estamos haciendo?

 

Tenemos a un Gobierno que no cumple la Constitución, que para más inri aprueba sus leyes por real decreto, sin pasar por el Parlamento a pesar de tener mayoría absoluta. ¿Qué broma es ésta? No me gusta este nuevo pseudofascismo; un Gobierno que no cuenta con la soberanía popular no se merece ni un minuto más al frente de mi país, España. Que se vayan, que nos dejen vivir, por favor; que dejen a otros cumplir la Constitución; que se vayan, que dejen a la gente vivir…

 

No me puedo quedar callado ante el dolor ajeno, ante la muerte. No quiero ni una muerte más porque el Gobierno de España no sea capaz de garantizar un derecho constitucional a sus ciudadanos; este gobierno no es que sea sólo incompetente, es que no tiene escrúpulos. No me resigno a hacer caer a un gobierno despótico. ¿Para qué el Parlamento? Habiendo decretos ley, ¡que quiten el Parlamento!

 

Ya está bien de tolerar el sufrimiento, yo no pienso tragar ni una gota más; no sé qué es lo que podríamos hacer o no, pero estamos cayendo en un nihilismo que ya me acojona. Muere gente, se suicida gente, y nos quedamos igual, lloramos un dos días, comentamos al día siguiente, y a seguir con nuestras vidas. ¡Ya basta!

 

Esto no es de recibo, señores. Esto es una putada, vivir en una sociedad así es una verdadera putada. Estamos avanzando hacia lo peor, hacia lo más indeseable del ser humano: la tolerancia al dolor ajeno. Esta sociedad profundamente individualista nos acabará matando a todos, matando de indiferencia. Al tiempo.

 

Tenemos que darle la vuelta a esto, no podemos digerir una muerte más por desahucio. No podemos permitirnos convertirnos o ser cómplices de los que criticamos; yo me encamino hacia una dirección: el derribo de un gobierno despótico, sin excusas ni tiempos. Entre Rajoy y la señora alemana tenemos ya suficiente.

 

Que nos dejen, que se vayan, que nos dejen vivir; que nos nos acosen, que nos respeten, que cumplan la Constitución; que sean demócratas o se vayan, que de fascismos los españoles por desgracia sabemos un rato!

 Imagen

@MarianoBeltran  

Acerca de marianobeltran

Psicólogo Clínico, apasionado senderista. Militante PSOE, federalista, feminista. Felizmente enamorado. Doctorando en Psicología.
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