Motívate y avanza

Las expectativas que cada uno depositamos en muy diferentes cosas son determinantes para conseguir el objetivo que queremos conseguir; es un proceso complejo aunque a simple vista parezca simple, un proceso que nos lleva a ser casi todo lo que somos en la vida, la fuerza de la motivación ligada a unas justas expectativas son determinantes para desarrollar una personalidad sólida, coherente y cabal.

 

Motivación y expectativa son dos términos que van necesariamente relacionados, son partes indisolubles del mismo proceso: el proceso motivacional. Antes de ponerme a divagar sobre esto, prefiero aclarar qué es lo que entendemos los psicólogos por motivación y expectativa. La primera, según nos dice la RAE es el “ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”, definición con la que estoy más o menos de acuerdo pero a la que añadiría “y que depende tanto de factores internos como externos”; me explico: hay dos clases de motivación, la extrínseca y la intrínseca; la primera de ellas es en la que elaboramos un plan mental para conseguir un objetivo por un motivo que no somos nosotros mismos, un objetivo en el que el peso de la realización personal no es determinante; la segunda es en la que elaboramos un plan mental para conseguir un objetivo por un motivo que somos nosotros mismos, un objetivo en el que el peso de la realización personal es lo determinante. A modo de ejemplo: puedo querer ascender en el trabajo para ganar más dinero o para obtener más reconocimiento social(motivación extrínseca) o por pura realización y superación personal(motivación intrínseca).

 

Respecto al segundo término, la expectativa, es un término seguro más complejo. Las expectativas son determinantes para la culminación del proceso motivacional, y por tanto para conseguir lo que nos hemos propuesto, juegan un papel, digamos, de reforzadores. Cuando uno empieza una carrera quiere poder ejercer esa profesión en el futuro, eso es una expectativa, un querer hacer en el futuro, un trazar el camino que te lleve hasta el objetivo que te has propuesto pero que de seguro aún no has alcanzado. Tengo que avisar aquí que hay que tener mucho cuidado con las expectativas y ser conscientes en todo momento de la realidad: no puedo querer ser psicólogo, si tengo la expectativa de trabajar como abogado; llevad este ejemplo a todos los ámbitos de la vida, al afectivo, al familiar, al que sea: no puedo querer tener hijos si no acondiciono mi vida para ellos, no puedo tener pareja y emitir señales de “soy un taxi con luz verde para quien se monte”, porque con seguridad esas expectativas primeras(tener hijos, tener pareja) no serían coherentes con el objetivo real, y aquí, como en todo, la coherencia es básica para llegar al punto exacto, al final de nuestro viaje motivacional.

 

¿Qué pasa si a pesar de tener unas expectativas coherentes y sólidas y un objetivo sensato, no lo conseguimos? Primero te diría que sigas intentándolo, los mejores frutos son los que tienen las raíces más amargas; pero si a pesar de esto no consigues lo que quieres en un plazo razonable y razonado, planteate seriamente si el destino al que quieres llegar es el adecuado, o si más bien, estás adecuando tu vida para que ese destino llegue. La vida no es un simple cálculo matemático, no porque hagas lo que se te dice como se te dice conseguirás lo que te propones, la vida es más bien como la Historia, plagada de sinsabores, lo bueno aquí es que tú puedes elegir imbuirte del pensamiento griego o del rancio catolicismo; en esto de vivir eres tú quien plantea la ecuación, deja que sea la vida la que se encargue de resolverla!

 

A veces haces todo lo que deberías y no consigues más que polvo en los zapatos, pero eso también es la vida, también debiera ser un revulsivo para atinar más con las expectativas. Mi consejo, si se me permite, es que te fijes más en lo que no quieres que en lo que quieres: lo que quieres siempre está por venir, siempre es potencialmente positivo. Ten claro lo que no quieres en tu vida y no entrará, deja de plantear ecuaciones tristes, y no entrará la tristeza en tu vida. Mira hacia el frente y camina. Disfruta del viaje!

Image

@MarianoBeltran

Acerca de marianobeltran

Psicólogo Clínico, apasionado senderista. Militante PSOE, federalista, feminista. Felizmente enamorado. Doctorando en Psicología.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s