El Padre y Señor de España

Estamos asistiendo al mayor esperpento ocurrido hace ya mucho tiempo en democracia: la  mentira del Partido Popular, el incumplimiento masivo de su programa electoral; un programa que ha sido contradicho en cada uno de sus puntos, un programa que era sólo papel mojado a sabiendas, una mentira tan elaborada que era imposible que la sociedad española asumiera como mentira.

Me preocupa el inmovilismo de la sociedad española ante tamaña ignominia, si bien es cierto que hemos estado en la calle, que hemos protestado, no acabamos de romper el techo que nos impide respirar, no le plantamos cara al Partido Popular y tengo mi teoría al respecto.

Está claro que el PP ha caído estrepitosamente en las encuestas desde que llegó al poder y empezó a falsear su programa electoral, al igual que también es evidente que el PSOE no acaba de remontar. Por muy mal que lo haga el Partido Popular parece que la sociedad española lleva grabada a fuego una flor de lis y que pertenece a su señor natural, la derecha. La gente inconscientemente descansa al saber que está en manos de ese padre eterno, que te castiga y te hace sufrir pero es por tu bien.

Los españoles debemos dejar atrás ese sentimiento de culpabilidad a la par que ese sentimiento de respeto paternal a la derecha. La derecha humilla, ofende, quita derechos por su propio beneficio, bajo el filtro de una ideología que se podría denominar fascismo democrático: si no, no se entiende el abuso de los decretos en estos últimos meses. La derecha está dando una especie de golpe de estado, al no contar con el Parlamento para aprobar los mayores recortes que la sociedad española haya sufrido jamás.

Me niego a que los españoles sigamos con la flor de lis tatuada a fuego. La derecha no ha sido nunca la dueña de España, sólo ha llegado al poder con los militares, o con mentiras para con la izquierda. Cuando esta derecha gobierna se siente hinchada y poderosa porque cree que está en el lugar que le corresponde por derecho, cree que España es suya y sólo suya.

Basta ya de creer que el PP es un padre que nos castiga por nuestro bien; el PP es un padre egoísta, desconsiderado y borracho al que lo único que le importa es tener controlada su casa para mientras poder irse de putas tranquilo. Alimentemos el patriotismo sano, el de país. El PP también es nacionalista, también tiene ese sentimiento rancio de superioridad respecto al resto sólo por el hecho de ser español, es un partido despótico, desconsiderado y anclado, como ya dijo su fundador, en el franquismo, y siguen aplicando las mismas reglas que antaño: a base de decretos ley, un fascismo pseudodemocrático. El verdadero patriotismo debiera ser el de ayudar a tus compatriotas, poner el hombro cuando están mal, y sonreír juntos cuando las cosas vayan a pedir de boca. Ni una concesión a los nacionalismos, sean vascos, catalanes o españolistas.

Yo, como socialista, soy internacionalista, así que lecciones de la derecha sobre los nacionalismos no tolero ni una; más aún cuando el régimen dictatorial se basaba en puro nacionalismo fascista.

 Estamos juntos como compatriotas que somos, borrémonos la flor de lis que nos tatuó la derecha, y expulsemos a este padre eterno que es el PP a un centro de rehabilitación.

Acerca de marianobeltran

Psicólogo Clínico, apasionado senderista. Militante PSOE, federalista, feminista. Felizmente enamorado. Doctorando en Psicología.
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